El Padre sustituto


Cuidado con los métodos de fecundación..
Esto fue lo que sucedio a una pobre familia, quienes hartos de no conseguir engendrar un retoño ni por aproximación, se decidieron a dar el paso de someterse a un peculiar método de fecundación, dado que su economía no les permitía el costosísimo método de la fecundación in vitro.
El caso es que como no podían tener hijos, decidieron pedir consejo al doctor, quien les recomendó el método de "la cana al aire", es decir, que la señora se liara la manta a la cabeza y se acostara con un apuesto muchachote que haría las veces de padre en las ocasiones que hiciera falta hasta que el niño estuviera de camino.
Esta es la historia:

El señor y la señora, llevaban ya bastantes años de casados y no habían logrado tener familia. Suspiraban los dos por un hijo. A muchos doctores consultaron y recurrieron a todos los tratamientos, pero sin obtener resultado alguno. Por fin un médico encuentra la causa del problema, el marido era estéril, no podía engendrar.

- "¿Qué debemos de hacer, doctor?" preguntaron ambos,

- "Algunas parejas, dice el galeno, recurren a la inseminación artificial, pero este es un procedimiento costoso y que suele fallar mucho. Otras parejas utilizan algo mucho más sencillo y natural: buscan un padre sustituto".

- "¿Qué es un padre sustituto ?", preguntó la señora, a lo que el médico les explica.

- "Es un hombre escogido con cuidado que hace por una sóla vez las funciones del esposo, de modo que la mujer quede embarazada".

La señora vacila un poco, pero el marido dice al médico que por su parte no hay inconveniente, con tal de que su esposa vea realizada su ilusión de ser mamá. Y en efecto, pocos días después, por intermedio del doctor, se contrata a un joven y se hace la cita para que el siguiente domingo por la mañana, ausente el marido de la casa, vaya a visitar a la señora y cumpla con su tarea.

Sucedió sin embargo que un fotógrafo de niños que había sido llamado a una casa cercana para retratar a un bebé se equivocó de domicilio y llegó al de la señora.

- "Buenos días, se presenta, vengo por lo del niño".

- "Sí, dice ella con timidez, pase Usted".

Entra el fotógrafo, que la señora creía el padre sustituto.

- "¿Gusta tomar algo antes?".

- "No gracias, responde el tipo, el alcohol no es bueno en mi trabajo, lo que quisiera es comenzar cuanto antes".

- "Muy bien, dice la dueña de la casa. "¿Le parece sí vamos a la habitación?".

- "Puede ser ahí, contesta el fotógrafo, pero también me gustaría uno aquí en la sala, dos en el baño y otro en el jardín".

- "¿Pues cuántos van a ser?", se alarma la señora.

- "Ordinariamente son cinco en cada sesión, responde el hombre, pero si la mamá coopera pueden ser más, depende". Y sacando del portafolio un álbum, le dice. "Me gustaría que antes viera algo de lo que he hecho, tengo una técnica especial y única que ha gustado mucho a todas las señoras. Mire el retrato de este niño tan bonito. Lo hice en un parque público a plena luz del día ¡Como se juntó gente a verme trabajar !. Esa vez me ayudaron dos amigos porque la señora era muy exigente, con nada le podía yo dar gusto. Para colmo tuve que suspender el trabajo porque llegó una ardilla y comenzó a mordisquearme el equipo".

La señora, estupefacta, oía todo aquello.

- "Ahora vea estos mellizos, sigue presumiendo el fotógrafo, en esta ocasión si que me lucí, todo lo hice en menos de cinco minutos, llegué y Paf Paf, dos tomas y mire los gemelos que me salieron".

La señora estaba cada vez más asustada.

- "Con este niño batallé un poco más, sigue el fotógrafo, porque la mamá era muy nerviosa. Hasta que le dije "Mire señora, Usted mire hacia otro lado y déjeme a mi hacer todo."

A estas alturas la mujer estaba al borde del soponcio (y del sillón).

- "Pues bien señora a qué horas quiere que empecemos", pregunta el fotógrafo, guardando su álbum .

- "A la hora que Usted diga", responde temblorosa.

- "Muy bien, dice el fotógrafo, poniéndose de pie. "Permítame nada más ir a la furgoneta a traer mi trípode".

- "¿Trípode?", pregunta espantada la señora.

- "Sí", contesta el fotógrafo, es que sabe usted, mi equipo es muy grande y necesito un trípode para apoyarlo, porque ni con las dos manos lo puedo sostener ...¿Señora? .. ¿Señora?... Caray ¿Qué le habrá pasado? ¡Se desmayó de pronto!