EL SEÑOR DE LOS ANILLOS

Chistes De La Tierra Media - ELFOS




Mientras Aragorn vigila desde el Muro del Bajo, en el Abismo de Helm, ve muy a lo lejos una gran polvareda. Como no alcanza a distinguir nada se dirige a Legolas:

- Legolas, amigo, tú que tienes los penetrantes ojos de la Hermosa Gente, dime: ¿qué ves bajo aquella polvareda?
- Veo un ejército, un gran ejército de Hombres -respondió Legolas.
- Pero, ¿son amigos o enemigos? -pregunto Aragorn preocupado.
- Amigos, amigos -dijo Legolas.
- Pues entonces que abran las Grandes Puertas, y démosles una cálida bienvenida, pues toda ayuda es bien recibida -dijo Aragorn.
Al poco tiempo un ejército de diez mil Orientales se plantan ante las murallas y sólo tras una terrible lucha son rechazados.
- Elfo cegato -dijo Aragorn-, ¿no dijiste que eran amigos?
- Pues claro que eran amigos, ¿no viste que venían todos juntos?



Mientras Aragorn vigila desde el Muro del Bajo, en el Abismo de Helm, ve muy a lo lejos una gran polvareda. Como no alcanza a distinguir nada se dirige a Legolas:

- Legolas, amigo, tú que tienes los penetrantes ojos de la Hermosa Gente, dime: ¿qué ves bajo aquella polvareda? - preguntó Aragorn.
- Veo un ejército, un gran ejército de Hombres - respondió Legolas.
- Pero, ¿vienen en son de paz o de guerra? - preguntó Aragorn preocupado.
- Pues creo que vienen de cachondeo, porque llevan la cara pintada, van dando saltos y gritando...



Aragorn en la fortaleza de Helm mirando una nube de polvo que se aproximaba, le pregunta a Legolas:

- ¿Qué ves, mi buen amigo?
- Se aproximan 1001 guerreros...
- ¿¿Cómo puede ser que tan rápido puedas contarlos??
- Es fácil, viene uno adelante y como mil atrás...



Arwen se levanta de la cama y destapa una jaula donde había un thoro (pariente lejano de las águilas, hoy llamado loro), pone una tetera al fuego y recibe una llamada por el palántir:

- Cariño, he vuelto, soy tu Aragorn, prepárate que enseguida estoy en casa.
Arwen retira la tetera, tapa la jaula y se acuesta. Y el thoro dice:
- ¡Coño, qué día más corto!



Está Galadriel repartiendo los regalos a los distintos miembros de la comunidad del anillo cuando por fin le toca al enano Gimli:

- ¿Y que regalo le pediría un enano a los elfos?, preguntó Galadriel - Ninguno, señora -respondio Gimli-. me basta haber visto a la dama de los galadrim y haber oido tan gentiles palabras.
-¡Escuchad vosotros, elfos!-dijo la dama mirando a la gente de alrededor-. Que nadie vuelva a decir que los enanos son codiciosos y antipáticos. pero tú, Gimli hijo de Gloin, algo desearás que yo pueda darte.
- No deseo nada, dama galadriel -dijo Gimli inclinandose y balbuceando-. Nada, a menos que... a menos que se me permita pedir... un pequeño préstamo de un milloncito para poder pagar mi cueva este año.
-Ah!, pero eso no es posible, aquí no es como ahí afuera. Cuando vosotros hablais de miles de años, aquí es como si pasara un segundo.
- ¿Entonces me lo presta?
- Claro, ¡espera un segundo!



Aragorn le dice a Arwen:
- Me parece que a tu padre no le soy simpático.
- ¿Por qué?
- Porque me ha dicho que soy medio tonto.
- No te preocupes, eso es solo porque te conoce a medias.



Esto es un grupo que estan contando chistes y dice un elfo:
- Voy a contar un chiste sobre enanos.
Y dice el enano sacando el hacha:
- ¡¡EEH!! ¡que yo soy enano!
A lo que responde el elfo:
- Vale, a los demas se lo contaré y a ti te lo explicaré.



¿Qué hay que hacer para que un elfo se divierta un domingo?
Contarle un chiste el lunes.



Tres Elfos, los mejores contadores de chistes e historias de Rivendel, se juntan en el salón del fuego y comienzan a contarce chistes entre ellos; pero como sabían tantos los habían numerado para no repetirlos, y entonces solo con decir el número ya los otros sabían de cual hablaban.
- "¡El 39!", y todos se descojonan de la risa.
- "¿Y que me decís del 5467?
- ¡Muy bueno, muy bueno, para, para que me lo hago encima!" (Sí, amigos, en esto consiste la gracia y pureza élfica :-) ).
Y esto que uno dice:
- "El que es bueno es el 345, ¿eh?".
Los otros dos se le quedan mirando, sin reirse, y el que ha contado el chiste les pregunta, extrañado:
- "¡Pero bueno! Si este chiste es muy bueno..."
A lo que le responden:
"Sí, si bueno si que es, lo que pasa es que tú no sabes contarlo".