Los pilotos son quienes mejor pueden observar el fenómeno ovni.
Aquí veremos informes sobre avistamientos, casi colisiones e identificaciones equivocadas.



Había sido un viaje rutinario de dos horas. El avión del vuelo 5061 de la BA, procedente de Milán, estaba finalizando su trayecto y descendía en la oscuridad sobre la vertiente sur de la cordillera Penina mientras se aproximaba al aeropuerto de Manchester, su destino.

Eran las 18.48 del 6 de enero de 1995 v el Boeing 737 de la British Airways volaba a 4.000 pies de altura dispuesto a aterrizar en la pista 24. El capitán Roger Wills estaba a los mandos, enfrentándose a un fuerte viento del noroeste, y el primer oficial Mark Stuart controlaba los instrumentos.

Ninguno de ellos estaba preparado para lo que ocurrió después. Vi algo más allá de mi visión periférica ;explicaba Stuart. Tomé los mandos instintivamente, ya que parecía venir contra nosotros. Pero no pude moverme mas de una pulgada cuando pasó sobre nosotros y se alejó.

El objeto pasó a gran velocidad por la derecha del avión, posiblemente a solo un metro. En menos de tres segundos había desaparecido. El asombrado oficial se volvió hacia el capitán y le preguntó: ¿Has visto eso?. Roger Wills había visto el objeto, aunque ninguno de los pasajeros fue testigo del suceso. Lo cual no es sorprendente dada la pequeñez de las ventanillas laterales.

Encuentro cercano
La tripulación llamó a Manchester inmediatamente y preguntaron si aparecía alguna señal en el radar de algún avión cercano. La torre de control respondió que no se veía nada anormal en la pantalla. Los dos pilotos explicaron lo sucedido, les preguntaron si querían hacer un informe del incidente, pero ellos decidieron esperar y pensárselo un poco.

Pocos minutos después de aterrizar, compararon sus notas e hicieron dibujos de lo que habían visto. Estos eran muy similares. Stuart dibujo una nave plateada con forma de prisma triangular y luces a lo largo de los lados. Para el capitán Wills era menos concreta y la dibujo mas como serie de luces, pero coincidía con la forma de prisma triangular. La similitud decidió a los dos hombres: harían un informe de lo sucedido. La CAA (Civil Aviation Authority) debería, pues, averiguar que estuvo a punto de chocar con el avión.

Investigación
El caso obtuvo notoriedad instantánea. A pesar de que, en un principio, Wills y Stuart se negaron a conceder entrevistas, la noticia se filtro a la prensa. Aunque la CAA se esforzaba en que el asunto no se le fuera de las manos, los tabloides especulaban por su cuenta.

La CAA investigo todas las explicaciones posibles, pero no pudo encontrar respuestas. Finalmente, empezaron a especular con un ovni mencionando -posiblemente por primera vez en un informe oficial- actividad extraterrestre. Una nota añadía: -Por fascinante que pueda parecer, no puede encuadrarse (la casi colisión) entro los grupos referidos, y debe considerarse como perteneciente a aquellos cuyo interés esta en ese campo-.

El hecho de que la CAA considerase la posibilidad de un ovni fue un disparador para los medios de comunicación. Muchos consideraron que admitía que el avión había tenido un encuentro con extraterrestres. Desgraciadamente, la fama del vuelo BA 5061 puede ser injustificada. Hay muchos fenómenos naturales que pueden confundirse con algún tipo de nave alienígena y este pudo haber sido el caso del incidente de Manchester. Los pilotos pudieron haber visto un brillante meteoro conocido en astronomía como bólido. La ilusión de una nave alienígena se produce cuando el meteoro entra en la atmósfera y se incendia. Invariablemente estas extrañas luces están a gran altura en la atmósfera, fuera del alcance del radar, a pesar de que parecen cercanas. Según descripciones de testigos oculares de diversos avistamientos de meteoros, las explicaciones dadas por los pilotos del vuelo BA 5061 hacen suponer que lo que vieron era un bólido.

Misterios en pleno vuelo
Los fenómenos naturales tienen una larga historia en los avistamientos. Durante la Segunda Guerra Mundial miles de aviones volaban sobre Europa y el Pacifico en misiones de bombardeo o reconocimiento, y se producían docenas de avistamientos de luces extrañas que parecían acosar a los aviones. La USAF les dio el nombre de Foo Fighters inspirándose en una tira cómica de la época. Lo que no supieron hasta mas tarde es que los pilotos del Eje también las estaban viendo. Estas luces resplandecientes recorrían los cielos como si estuvieran observando las batallas, aunque nunca intervinieron. Terminada la guerra, los pilotos militares norteamericanos siguieron informando de encuentro con ovnis. Objetos muy similares a los Foo Fighters, pequeñas luces de solo medio metro de diámetro, se han seguido viendo hasta nuestros días. Sin embargo, ni los propios ufólogos dan importancia a este hecho, y la posibilidad de que se trate de fenómenos naturales es aceptada de forma rutinaria por los militares.

Locura militar
No todos los encuentros con ovnis pueden explicarse como anomalías atmosféricas, y a veces los militares están preparados para responder con la fuerza. En agosto de 1956, ocurrieron dos encuentros independientes con ovnis, en el Reino Unido, en el plazo de una semana. Los radares detectaron un objeto que se movía entre Bentwaters y Lakenheath. Un avión de transporte de la USAF que volaba a 1.500 m vio el objeto, una luz amarilla; desde arriba. Dos cazas Venom de la RAF despegaron e interceptaron el objeto sobre Ely. Hasta la fecha, las tripulaciones mantienen que tenían un blanco claro en el radar, un objeto estacionario al cual, a pesar de sus esfuerzos, no pudieron alcanzar.

Pocos días más tarde, Wilbur Wright era uno de los dos pilotos que sobrevolaban el mar entre la isla de Wight y Bournemouth, a bordo de sus aviones Javeline, cuando les ordenaron suspender su misión de prácticas para interceptar a un blanco captado por una estación de radar cercana. Rápidamente se dirigieron hacia el objeto, y no tardaron en verlo con sus propios ojos: un disco brillante que reflejaba la luz del sol que parecía esperar a los dos aviones que volaban hacia él. cuando llegaron a pocos kilómetros, volando rápidamente, el objeto se balanceó desafiante y arrancó a una velocidad increíble. En pocos instantes había desaparecido por completo. ¿Se trataba de un ovni, o era otro ejemplo de un extraño fenómeno atmosférico?

Ha habido otros casos similares que no admiten explicaciones racionales. En septiembre de 1976, un Phantom de las Fuerzas Aéreas de Irán fue enviado para interceptar a un ovni visto por muchas personas en las cercanías de Teherán. El piloto se percato de que un pequeño objeto se despegaba de la resplandeciente luz, y consideró que estaba siendo atacado. Instintivamente, se preparó a lanzar un misil aire-aire. Cuando oprimía el botón para disparar el que hubiera podido ser el primer disparo de una guerra interplanetaria, su avión se quedó sin energía eléctrica. Entonces, el objeto regreso al ovni y el Phantom recuperó la energía.

En casos como estos, no parece que haya muchas alternativas a la idea de que se trataba de algún tipo de nave inteligente con tecnología superior. Los fenómenos naturales desconocidos para la ciencia no pueden aplicarse aquí del mismo modo que cuando se habla de avistamientos tipo foo fighter.

¿Pruebas al fin?
A pesar del número creciente de encuentros en pleno vuelo, el caso definitivo que vinculase la credibilidad de los avistamientos, con los testimonios de los pilotos y los seguimientos por radar, todavía no se había producido. El mundo estaba esperando ver una buena película sobre ovnis, y esto se pudo cumplir finalmente en diciembre de 1978 sobre la isla meridional de Nueva Zelanda.

A primeras horas del 21 de diciembre, la tripulación de un avión de carga de la compañía Safé Air fue advertida para que controlara unas extrañas señales que aparecían en el radar del aeropuerto de Wellington. John Cordy, un controlador aéreo, aseguró que las señales eran diferentes a cuantas había visto hasta entonces. El capitán Vern Powell dirigió su Argosy a la zona indicada y vio una extraña luz que se desplazó junto al avión durante más de 19 km. antes de desaparecer.

Este avistamiento, y otros en la zona, llamó la atención de un canal de la TV australiana. Contactaron con un reportero, Quentin Fogarty, que estaba pasando las vacaciones cerca de allí. En cuanto le explicaron los detalles, Fogarty se puso en acción. Empezó su reportaje entrevistando a los testigos, y luego convenció a la Safé Air para que le dejara volar en la misma ruta la noche del 30 al 31 de diciembre. Fogarty y la nueva tripulación del Argosy, con el capitán Bill Startup al mando, no se esperaban lo que iba a ocurrir.

Una vez más, el radar captó señales de ovni y extrañas luces volaron junto al avión. "Esperemos que sean amistosos", comentó Fogarty, mientras las luces danzaban cerca de ellos ante los objetivos de la cámara de TV.

La prueba grabada en video fue examina da cuidadosamente por el físico óptico Bruce Maccabee, que había volado desde Washington para estudiar el caso. Maccabee estaba convencido de que se había grabado algo verdaderamente inexplicable, y el caso se considera como uno de los ejemplos más convincentes de la existencia de ovnis.

Sin embargo, los escépticos han intentado demostrar que las naves eran muchas cosas, desde estrellas y planetas hasta la luz de la luna reflejada en un tul de lunares. La tripulación, que hace regularmente ese recorrido, está en profundo desacuerdo. También Fogarty se siente frustrado, pues está completamente seguro de lo que vio aquella noche.

¿Estos encuentros cercanos con ovnis pueden representar una amenaza física? En su evaluación del caso del Aeropuerto de Manchester, la CAA parece haber pensado que eso era posible. Asimismo, se percataron de que el caso estaba lejos de ser único.

¿Amigo o adversario?
La perspectiva de una colisión no es meramente teórica. En agosto de 1984, un Kondair Trislander que volaba de Stanstead a Amsterdam fue golpeado por un objeto con tal violencia que perdió un motor. El avión pudo volar hasta Schipol, en Holanda, donde realizó un aterrizaje de emergencia. Se encontró un agujero en el alerón de cola, producido por algo que lo había traspasado. No fue una colisión con un pájaro, ya que se encontraron fragmentos metálicos.

La CAA fue incapaz de resolver este caso. Pensando que podía estar involucrada algún tipo de tecnología militar, se apeló al Ministerio de Defensa, pero tampoco pudo aportar ninguna solución. Incluso se especuló con la posibilidad de que el causante fuese alguna chatarra espacial que reentraba en la atmósfera. Lo cierto es que algo golpeó al avión y éste pudo ser salvado. La próxima vez puede que la tripulación no tenga tanta suerte.

Avistamientos globales
En agosto de 1984, las tripulaciones de aviones que sobrevolaban Tasmania, Francia, Brasil y Rusia informaron de repetidos avistamientos, y sin duda ocurrieron otros más de los que no se informó. El número de los avistamientos en vuelo va en aumento y bien puede ser considerado como alarmante por cualquiera que tenga intención de viajar por vía aérea.

Numerosas compañías de aviación se han visto afectadas y prefieren que sus pilotos no hablen de los incidentes por temor a disminuir la confianza de los pasajeros. Así pues a pesar de los intereses comerciales, y de la ridícula sensación, a propósito de hombrecillos verdes, que siempre va unida a esta clase de historias, tenemos que tomarnos en serio los encuentros en pleno vuelo.