LA CARTA


Ha amanecido una vez mas, el día esta nublado, si, parece mi corazón coloreado de un tono gris.
Lo primero que he visto al despertar ha sido tu retrato, otra vez tus ojos clavados en mi,
pero no es una mirada de amor, no, ya no, es una mirada de compasión.

Presiento que hoy volveré a sentir la idea que hace algún tiempo recorre todo mi cuerpo haciéndome sentir un fracasado,
si, me refiero a esa muestra de olvido que tu has traído.
Es cierto que no me debes nada, tu misma me lo dijiste hace tiempo, pero ...
¿Porque sigues insistiendo en querer estar a veces conmigo?, si te digo la verdad: No entiendo que un día me aceptes,
y el segundo ni un saludo de amigos cruce tu mente.
Te gusta el juego ¿Verdad?, te gusta compadecerte del objeto que ama.

Pero no amor, esto tiene que terminar, no puedes continuar siendo la llama que sin gozar de ella quema y quema,
no puedes seguir siendo la ilusión de un pobre corazón que te tiene a ti como fin de existir y al amor como el medio para conseguir este ideal.

Te he querido como un niño, te he tratado como a una pompa de jabón para que no tropezaras con nada y todo se acabase;
sin embargo ... ¿Tu que has hecho?, Con tu mentira y tu fuego, has comprado la victoria para sentirte mas mujer entre las tuyas,
pero no entre el mundo, ante el que aparecerás como una fracasada que nadie recordara su éxito ni su nombre.
Hoy te digo adiós para no ponerte a ti en un aprieto, quiero evitar esa escena con la que ni tu ni yo estamos de acuerdo.

Adiós Amor.