UN SUEÑO


Un sueño. Un sueño medio enfermizo,
cargado de tedio e indiferencia;
yo besándote en cada abrazo
y tú partiendo.

Te fugabas. Huías de mis manos
y marchabas a cualquier parte.
Pero yo no te seguía.
Para qué.
Aguas que no pertenecen siempre
al mismo río.
Corrientes que se escapan entre los dedos.

Estabas hecho de sueño,
no podías durar.
Tu cristalina transparencia en la piel,
viento fresco que no retuve
ni un segundo.

Dormías sobre el arco iris
y no quise despertarte.
Eras tan bello...
Que ni tan siquiera pude ofrecerte
un último beso de despedida.
Salí. El sueño se agotó.

Y al despertar aún podía oler
tu alma devorando el aire.